viernes, 18 de marzo de 2011

“La mami tiene que ser para todos”

Tomado de Tiempo Argentino, 28 de febrero de 2011

A un año y cuatro meses de la partida de “La Negra”, su hijo cuenta cómo fue el proceso de recuperación de una obra discográfica fundamental para la historia de la música popular argentina.

La misma mirada de la madre. La mirada y la forma de la cara, redonda y alunada. También la sonrisa y la placidez al hablar. Mientras Fabián Matus fuma y rememora, el recuerdo de Mercedes Sosa aparece en sus gestos y en cada uno de los detalles que trae a la charla su memoria fotográfica. Está feliz: Universal Music Group acaba de completar una tarea que comenzó en octubre de 2010, con el primer aniversario de la partida de “La Negra”: la reedición de los 35 discos que su madre, “la mami”, grabó para el sello Philips y sus subsidiarios (un catálogo hoy perteneciente a Universal), entre 1966 y 1995; lo que es decir la inmensa mayoría de su discografía.

Ahora sí, desde Yo no canto por cantar hasta Corazón libre (incluida la banda de sonido de la película Güemes, donde Sosa canta cuatro temas), todo está de vuelta en bateas: el CD, remasterizado, con su arte de tapa original y un sonido impecable (ver recuadro). Ni compilados, ni grandes éxitos (el modo en que mayoritariamente circuló la obra de la gran cantante tucumana durante los últimos años): LP tal y como fueron concebidos.

“Cuando falleció la mami empecé a ver con mi equipo qué era lo que podíamos hacer por su legado. Y una de las cosas que pensamos fue que no había que ser mezquinos y compartir su repertorio lo mejor y más rápido que se pudiera. Podríamos haber esperado dos o tres años, pero a mí me pareció que debíamos ser generosos y permitir el acceso a toda a su obra y con la mejor calidad posible”, cuenta Matus, que apenas compartió su idea con el entonces presidente de Universal en Argentina, Manuel Peña, encontró en el directivo un fanático que le redobló la apuesta: “En realidad, él fue mucho más generoso todavía y decidió reeditar en CD todo lo grabado por la mami en Philips, con un packaging nuevo –que respeta la forma cuadrada de la cubierta de un disco de vinilo– y tapas y contratapas originales.”

Protagonista principal del Movimiento Nuevo Cancionero surgido en Mendoza a principios de los ’60, “La Negra” comenzó a construir, en paralelo con esa corriente que venía desde el Noroeste a renovar lo que ellos llamaban “música popular nativa”, una obra discográfica que sería algo así como su fuerza tangente. El punto de partida sería su debut absoluto en el Festival de Cosquín de 1965 –instancia a la que llegó ya separada de Oscar Matus, su marido y mentor, y uno de los fundadores del Movimiento junto a Armando Tejada Gómez y Tito Francia, entre otros– donde su voz y su actitud conmovieron a propios y extraños. Entre estos últimos, Santos Lipesker, entonces capo de Philips y viejo conocedor del gusto del público, enseguida le ofrecería grabar para la compañía. No había manera de que ella pudiera saberlo cuando aceptó, pero los fines estéticos, políticos y artísticos del movimiento creado por esos músicos y poetas mendocinos iban a estar representados en buena medida por esos discos que vendrían. Trabajos integrales que pertenecen a la época irrepetible en la que un LP era un acontecimiento cultural –y por tanto, así era concebido y recepcionado–, y que a lo largo del tiempo fueron honrando todo aquello que pregonaba el Nuevo Cancionero. Desde su propia y notable versión del repertorio tradicional del fólklore argentino hasta la entronización de los nuevos compositores del género –pasando por la entrada de músicas y autores de otras latitudes y nuevas expresiones como el pop y el rock–, estos 35 discos trazan el mapa de una obra en constante movimiento. “Mientras más formas de expresión tenga un arte, más rica será la sensibilidad del pueblo al que va dirigido”, pregonaban los mendocinos en su famoso manifiesto. Y hoy, con la obra de Sosa reconstruida y al alcance de la mano, la cita no podría encontrar mejor pertinencia.

Por supuesto que tal apuesta tendría víctimas: la misma Mercedes, en principio, condenada por sus ideas en una Argentina que se hundía en la intolerancia; y con ella su propia obra, tan mutilada y prohibida (“sabemos que se han quemado muchas cintas originales”, se lamenta Matus) como sujeta a los descuidos y la desidia con las que tantas veces se somete a los patrimonios culturales.

Lo cierto es que reconstruir lo perdido era difícil: lamentablemente se conservan muy pocos masters originales de la obra registrada en Philips por Mercedes, por lo que hubo que ir a buscar lo mucho que faltaba a una fuente tan rica como inesperada: los vinilos que guardan, celosos en sus discotecas, los coleccionistas. Por suerte, tenían uno bien a la mano: “Fernando Mengani” –revela Matus– “Que es programador de nuestra radio La Negra Radio Web, y que tiene todos los vinilos de la mami. Él se puso en contacto con la gente de la compañía, quienes le confirmaron que faltaba muchísimo material como para hacer el trabajo, y facilitó todos los discos. Con eso se fue recuperando todo el material, además de escanearse tapas y contratapas. Lo que pasa es que Universal es una compañía que se mudó muchas veces, y en cada mudanza se perdió algo. Por ejemplo, un gran archivo fotográfico de la mamá. La suerte es que hay gente como Fernando, muy puntilloso, y también que existen procesos tecnológicos como los utilizados, que te permiten remasterizar y mejorar el audio, quitando cualquier fritura”, explica Matus, que no puede dejar de nombrar a los ingenieros de sonido que la compañía puso a hacer el fino trabajo: Jorge “Portugués” Da Silva y Osvel Costa.

–¿Y qué faltaría para completar toda la discografía?

–Acústico, un hermoso disco doble que produjimos a medias con Marcelo Fígoli, presidente de Fénix Entertainment, y que probablemente reeditemos dentro de poco, ya que no está disponible en el mercado. En cambio, el primero de todos, Canciones con fundamento, se puede hallar fácilmente, ya que siempre se reedita. Y La voz de la zafra, que Sony volvió a poner en circulación en 2009, también. Lo mejor que tiene esto es poder escuchar la obra tal cual fue concebida. Y, por suerte, los discos están disponibles a un precio accesible, cosa por la que yo luché, ya que la idea primitiva de la compañía era editar una caja con los 35 CD, algo que iba a tener un costo muy alto para la mayoría de la gente. Y está claro: la mami tiene que ser para todos.

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